ORTOS®,
La
Caligrafía del Alma
El
Arte de Medirse y Crearse a sí mismo

Desde
la antigüedad, los seres humanos hemos querido representar los
mundos invisibles que percibíamos y sus múltiples dimensiones en
mapas y gráficos, tratando de simbolizar los diferentes lugares
donde el Ser se ubica y se despliega.
La observación del firmamento
y las estrellas ha sido siempre una constante en la identificación
con el alma humana. Esta
observación del cosmos nos lleva a la siguiente designación de un
hecho diario: Los ORTOS. Un astro está en el orto
cuando atraviesa el plano del horizonte y pasa al hemisferio visible.
Es decir, el orto
se produce cuando su limbo superior toca el horizonte y su altura
astronómica es cero pasando de negativa a positiva.
Persiguiendo
este paralelismo, de igual manera, cuando surge un nuevo conocimiento
en la conciencia humana podemos decir que se sucede este evento.
La
Ortografía define en su origen griego, el escribir (grapho) y
correcto (orthos), la normativa para escribir correctamente tratando
de pautar una mente comprensible en el arte de la comunicación de un
idioma concreto.
En
el momento que la idea accede al campo de la mente, debe superar el
horizonte de la cultura, el tiempo y la traducción al mundo que le
rodea mediante el gesto, la imagen, el sonido, el lenguaje y la
escritura correspondientes.
Cuando
el gesto no reproduce la postura anclada en el centro del ser,
deviene un movimiento carente de fuerza y de dignidad interior.
Si
la imagen interna no es nítida, no podemos transmitir ideas claras a
nuestro interlocutor.
Nuestro
sonido afincado en la raíz de nuestras emociones, si no está en
armonia con ellas, delata la ausencia de conectividad con nuestro
corazón que es la sede del alma.
Si
nuestro lenguaje no abandera nuestra cordura, no será más que un
restañido en el viento, llevado por las hordas de nuestra
incongruencia.
Y
en el proceso de la escritura, podemos teclear y escribir cada vez
más rápido por medio del ordenador o a través de los mensajes del
móvil, pero perdemos parte de identidad, temple, carácter, música,
modo y forma al no representar la calígrafía de nuestros
pensamientos en el trazo propio.
Cuando
escribimos manualmente lo hacemos rápido y mal. Cuando queremos
representar nuestras ideas, éstas se agolpan a borbotones en nuestro
cerebro y somos incapaces de plasmarlas con claridad. Se piensa más
rápido, pero se piensa mal. Hay muchos frentes abiertos y ninguno
realizado, porque ninguno ha tenido suficiente tiempo para arraigarse
durante el tiempo correspondiente en nuestro corazón, haciéndose
uno con nosotros.
Así
confundimos lo que debiera ser propio, con el pensamiento de los
demás. Lo que surge del manantial de nuestra conciencia o lo que
hemos rapiñado en algún sórdido local de baratijas o sucedáneos
que el mundo nos ofrece constantemente.
Una
nueva Generación de conocimientos
El
poder del sonido ha sido conocido desde tiempos ancestrales. La
ciencia lleva tiempo experimentando con infrasonidos y ultrasonidos e
indagando en reacciones atómicas a través de un fenómeno conocido
como cavitación, que es la formación de burbujas en un líquido,
producidas por la acción de ondas sonoras que originan cambios de
presión en él.
A
temperaturas altísimas pueden provocar reacciones químicas y un
estado de sonoluminiscencia llegando a un volumen de isótopos,
tipico de una fisión nuclear. Es la misma fuerza que genera la
energia de nuestro sol y las estrellas.
En
relatos y tradiciones antiguas se asegura que a través del sonido se
podían levantar objetos pesados y cambiar la masa de las piedras. En
1896, Worrell Keely realizó un experimento al respecto, delante de
una multitud.
En
el presente se sabe que se producen cambios importantes en el
organismo tanto por causa del sonido como de la música
y a nivel terapéutico se realizan grandes descubrimientos
constantemente.
Cuando
los monjes o personas iniciadas recitan los sutras, mantras u
oraciones, producen cambios en las moléculas del agua y sabemos que
no sólo es por causa del sonido, si no también por el pensamiento y
por las palabras o los símbolos escritos que representan estas
ideas en cuestión.
En
algunos sistemas de sanación se utilizan símbolos escritos,
sonografías o caracteres realizados en el aire, sobre la persona
enferma o un lugar específico, destinadas a anclar una energia
determinada y así lograr su curación.
El
poder del decreto es evidente, porque imprime en el éter un
pensamiento conciente a través del sonido. Si el agua recibe esta
impresión es por causa de la naturaleza del aire que existe en ella
y porque el espacio es el continente por donde fluye lo que comunica
dicho decreto, siendo la mente el vehiculo a través del cual se
manifiesta.
Y
si aún fuéramos más precisos deduciríamos que tampoco es el aire,
ni nuestra propia mente, si no la conectividad subliminal o el Logos
que reside en todas las cosas lo que permite la comunicación
verdadera en todo el Universo.
Ser,
Estar y Escribir con conciencia
Si
nuestro temperamento designa un tipo de escritura, el cambio de
nuestra manera de escribir, ayudará a forjar un nuevo carácter. Sin
embargo esta nueva Caligrafía denominada ORTOS®
no tiene como finalidad, tan sólo, ser bella, ni construir un
carácter determinado, no busca solamente la parte artística. Este
conocimiento es como una llave que abre distintas puertas de las
dimensiones de la conciencia.
Pero para hacerlo hemos de cambiar algunas cosas.
Además
del tiempo lineal, precisamos entrar en el tiempo del Ser. Para
realizar algo en la materia es necesario habitar un espacio y para
estar en él, el Ser ha de estar presente.
El
tiempo del ser, es circular y a veces, un dia puede pasar en unos
momentos y un minuto, en ocasiones puede durar una eternidad. Todos
aquellos que han meditado en alguna ocasión, pueden constatarlo.
Escribir,
es la traslación de unos fonemas o imágenes mentales de sonidos
determinados a grafismos que los representen. En el caso de nuestra
Caligrafía, obtendremos estos fonemas de una clave de Sonido.

El
Código de este Sonido, es un mecanismo minucioso de alta precisión.
Podemos acercarnos al sistema de sonidos del Shintoísmo llamado
Kotodama, al sistema védico, a la Kabalah o a tantos otros guardados
por una tradición que en el tiempo ha sido considerada como sagrada.
El
argumento de estas tradiciones para mantener en secreto el contenido
de estas claves es su naturaleza sagrada. Pero en estos tiempos,
sagrado y secreto han dejado de ser sinónimos. Ahora, todos pueden
acceder a prácticas que antes solo podían realizar los adeptos.
Perdidos
sus orígenes o envueltos en mitologías de difícil comprensión,
tan solo queda una pauta reverenciada por aquellos que siguen esta
tradición pero sin la base sobre la cual fué construída. A menudo,
muchos practicantes de estos sonidos, solo repiten una y otra vez,
hipnóticamente estas claves sin conocer el sustrato real de ellas.
Sin
quitar su merecido valor a estos sistemas tradicionales, se ha de
reconocer que fueron concebidos con sabiduría y a través de
iniciados que conocían la música de las esferas, sin embargo cada
código pertenece a un tiempo y a una cultura. La misma verdad
proclamada en tiempos diferentes o en lugares distintos, cambiará
su estrategia de comunicación, su exposición y su representación
en las mentes de aquella época en cuestión.
Descifrando
el código del Alfabeto
Cada
alfabeto tiene un orden y un número de letras que se conforman según
los fonemas de cada idioma, teniendo un simbolismo gráfico que
determina los grafemas.
El
orden de nuestro alfabeto es: A, B, C, D... ¿Cual es el sentido de
este orden? Siempre se ha aprendido así, ¿por qué nadie se iba a
preguntar sobre esto?
Se
dice que nuestro alfabeto deriva del alfabeto fenicio. Mientras que
los griegos desarrollaban las letras fenicias a su manera, en Italia
los etruscos realizaron una adaptación análoga, aunque conservando
la orientación de la escritura fenicia de derecha a izquierda. Los
romanos adoptaron el alfabeto etrusco y lo modificaron, aunque solo
fuera en la orientación de la escrtitura. El alfabeto romano se
difundió por todo el Imperio y convivió con el alfabeto griego, ya
que éste se hablaba en muchos países del Maditerráneo.
La
primera letra es ALPHA, representa una cabeza de buey (la A
al revés) o también un jefe y la segunda, BETA que significa una
casa con dos compartimentos (B).
Posiblemente las dos primeras letras indicaban la relevancia tanto de
tener un buey y una casa como prioridades para sobrevivir.
Sin
duda, nadie en nuestros dias, dentro de las ciudades tomaría en
consideración la importancia de tener un buey, aunque sí, una casa
por supuesto.
El
propósito de prestar atención sobre el orden del Alfabeto y qué
letras lo componen, es demostrar que mantenemos la caducidad de
muchas tradiciones simplemente porque son cargas heredadas y se ha
generado un complejo entramado a su alrededor difícil de cambiar.
Sin embargo, no nos cuesta cambiar la moneda si conviene a pesar del
caos que eso suponga.
No
creo que debamos negar la tradición, pero tampoco tenemos que
sentirnos esclavizados a ella. La Caligrafía ORTOS®
codifica un sistema nuevo partiendo de otro anterior. El motivo no es
gratuíto, tiene su razón de ser y su objetivo es: La Sanación y el
Diálogo interno con el Alma.
El
Alfabeto de esta Caligrafía reposa sobre una estructura numérica,
geométrica y de color, aparte obviamente del sonido y el tono
correspondiente a cada grafía. También es importante la postura, el
gesto y el movimiento del cuerpo, ya que una de las prácticas es
danzar el movimiento. Es un auténtico Qi Gong que busca sentir y
experimentar el trazo verdadero.
La
Caligrafía no solo se realiza sobre un papel, tiene que poder
realizarse en el plano de la mente a distintas profundidades. Abarca
los diferentes planos del Ser para imprimir en el área
correspondiente la cualidad que se necesita.
El
trazo es meditado con anterioridad y convertido en fosfeno en el
interior. El fosfeno es la luminosidad resultante que resta en la
pantalla de la mente después de haber contemplado un punto de luz
durante un tiempo. Mirar el Sol al amanecer o al atardecer es una de
las prácticas habituales. El trazo plasmado en el éter se respira,
así como el que reposa sobre el papel, visualizando el color
correspondiente y la cualidad que se ha de manifestar a través de
este trazo en cuestión.
Una
pincelada divide el espacio en dos partes. Cuando se hace una
caligrafía, los trazos se cruzan entre ellos formando espacios, que
a su vez circulan por dentro de otros. Cada línea es recorrida por
paquetes de información que van a desembocar a esas estancias
concientes, nutriendo e impregnando el lugar donde se imprime la
sonografía.

La
Caligrafía en el éter no se ha de realizar solamente con una mano.
Cada mano tiene su propia textura y se construye en relación con
parámetros de la geometría sagrada. A veces hay que realizar una
misma letra con las dos manos, de forma simétrica.
Así
se pone en funcionamiento el esquema triangular compuesto por Forma,
Energía y Conciencia, expresando que toda forma, debe estar llena de
energía y ésta, de conciencia. Cualquier forma delata un símbolo,
el conjunto de símbolos en un espacio determinado crea las señales
para experienciar la Morfosinergia®,
es decir, un patrón armónico con la fuerza sanadora necesaria para
transformar un proceso patológico o caótico.
El
aliento como 'H' es la primera grafia. Esto da sentido a todo, ya que
nuestra existencia en la materia comienza con el hálito de vida. Las
consonantes explosivas se construyen en los vectores de los
cuadrantes de un círculo y las vocales, como portales dimensionales,
forman un todo en el contexto del dodecaedro. Aparte de las
aplicaciones terapéuticas de los poliedros y lo que representa cada
sólido platónico simbólicamente, el doce es el cumplimiento y la
realización de un proceso en el tiempo.
Finalmente,
deciros que la clave del Sonido se experiencia con 22 letras
portales, 3 de los cuales son sonidos semilla y de los que surgen
diferentes ruedas que como la maquinaria de un reloj van encajando
unas en otras hasta producir las palabras y la idiomática
correspondiente para ejercitar el lenguaje del Alma.
En
los talleres de AIAM®
vamos ejercitando, entre muchas otras prácticas, los cantos de las
vocales y sus armónicos, las visualizaciones de las geometrias
generadas, las caligrafías y sus respectivas meditaciones. El primer
domingo de cada mes, nos reunimos a las nueve de la mañana en la
plaza de la cascada del Parque de la Ciudadela de Barcelona para
realizar Hridaiam, el Gesto de la Paz, con Danzas sagradas circulares
y una rueda de sanación donde os daremos la bienvenida a todos los
que vengais.
Jordi
C. Banchs